sábado, 9 de septiembre de 2017

UN DIÁLOGO DE AMOR INOLVIDABLE : QUINCE MINUTOS CON JESÚS

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QUINCE MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO

15 minutos con Jesús SacramentadoNo es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos; dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con llaneza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.
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Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón ; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?.
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Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente que sientes -soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente... ; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias.
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No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad... ; y poco a poco se vieron libres de ellos.
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Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas? ¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte !
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¿Traes ahora mismo entre manos algún Proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿qué piensas? ¿qué deseas? ¿qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿qué desearías hacer por ellos?
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¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?
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Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.
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¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿quién lastimó tu amor propio ? ¿quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.
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¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.
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¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.
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¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicar
.me? ¿Por qué no me haces partícipe de ella a fuer de buen amigo ?
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Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreir tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: « ¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.
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¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no. Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿de privarte de aquel objeto que te dañó? ¿de no leer más aquel libro que exaltó tu imaginación? ¿de no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma ?.
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¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?
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Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio... ; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.
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Sugerencia: Lea todos los días los 15 minutos en compañía de Jesús Sacramentado y recomiéndela a sus contactos en las redes sociales.
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Web católico de Javier

jueves, 7 de septiembre de 2017

MENSAJE DE JESÚS DEL 09 DE JUNIO DE 1923

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¿LO SABEN LOS HOMBRES?


9 de Junio 1923

“Yo soy el Amor. Mi corazón no puede contener la llama que constantemente le devora.”
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“Yo amo a las almas hasta tal punto, que he dado la vida por ellas. Por su amor he querido quedarme aprisionado en el Sagrario, y hace 20 siglos permanezco allí noche y día, oculto bajo las especies de pan, escondido en la Hostia soportando por amor el olvido, la soledad, los desprecios, blasfemias, ultrajes y sacrilegios.”
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“El amor que tengo a las almas me impulsó a dejarles el Sacramento de la Penitencia, no para perdonarles una vez ni dos, sino cuantas veces necesiten recuperar y encontrar la gracia; allí estoy esperando, allí deseo que vengan a lavarse de sus culpas y hermosear el alma, no con agua, no, sino con mi propia sangre.”
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“ En el transcurso de los siglos, he revelado de diferentes modos mi amor a los hombres y el deseo que me consume de su salvación. Les he dado a conocer mi propio Corazón. Esta devoción ha sido como una luz que ha iluminado al mundo y hoy es el medio de que se valen para mover los corazones, la mayor parte de los que trabajan por extender mi Reino .”
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“ Ahora quiero pedir algo más, si, en retorno del amor que tengo a las almas: les pido que ellas me devuelvan amor; pero no es este mi único deseo; quiero que crean en mi misericordia, que lo esperen todo de mi bondad, que no duden nunca de mi perdón.”
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“ Soy Dios, pero Dios de Amor. Soy Padre, pero Padre que ama con ternura, no con severidad. Mi Corazón es infinitamente santo, pero también es infinitamente sabio; conoce la miseria y la fragilidad humana y se inclina hacia los pobres pecadores con misericordia infinita.”
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“ Si, amo a las almas después que han cometido el primer pecado, si vienen a pedirme humildemente perdón... Las amo después de llorar el segundo pecado y si esto se repite no un millar de veces sino un millón de millares, las amo, las perdono, y lavo con mi misma Sangre el el último pecado, como el primero.”
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“ No me canso de las almas y mi Corazón está siempre esperando que vengan a refugiarse en El tanto más cuanto más miserables sean. ¿Acaso no tiene un Padre más cuidado del hijo enfermo que de los que gozan de buena salud? ¿No es verdad que para aquel es mucho mayor su ternura y su solicitud? De la misma manera, mi Corazón derrama con más largueza su ternura y su compasión sobre pecadores que sobre los justos.”
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“Esto es lo que quiero explicar a las almas: Yo enseñaré a los pecadores que la misericordia de mi Corazón es inagotable; a las almas frías e indiferentes, que mi Corazón es fuego y fuego que desea abrasarlas, porque las ama; a las almas piadosas y buenas, que mi Corazón es el camino para avanzar en la perfección y por el llegarán con seguridad, al término de la bienaventurada. 
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Por último, a las almas que están consagradas, a los sacerdotes, a los religiosos, a mis almas escogidas y preferidas les pediré, una vez más, que me den su amor y no duden nunca del mio; pero, sobre todo, que me den su confianza y no duden de mi misericordia. Es tan fácil esperarlo todo de mi Corazón!”.
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DEL 12 de Junio 1923



“ Quiero perdonar. Quiero reinar. Quiero perdonar a las almas y a las naciones. Quiero reinar en las almas, en las naciones, en el mundo entero.

Deseo derramar mi paz por todas las partes del mundo. Yo soy la sabiduría y la felicidad. Yo soy el amor y la misericordia. Yo soy la paz. Yo reinaré.”

“ Para borrar la ingratitud, derramaré un torrente de misericordia. Para reparar las ofensas, elegiré víctimas que alcancen el perdón...

Si, el mundo está lleno de almas que desean complacerme... Aún hay almas generosas que me dan cuanto tienen, para que me sirva según mi deseo y voluntad.”

“ Para reinar, empezaré por hacer misericordia, porque mi reino es de paz y de amor. Este es el fin que quiero realizar, esta es mi Obra de Amor”.

¿¿ QUIÉN FUE SOR JOSEFA MENÉNDEZ ??

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UNA BREVE HISTORIA DE SU VIDA
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MENSAJE DE AMOR Y MISERICORDIA DE JESÚS A LA HUMANIDAD

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JESÚS LLAMA A LOS SERES HUMANOS A
RESPONDER CON AMOR A SU AMOR
Y CONFIANDO EN SU MISERICORDIA
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UN LLAMAMIENTO AL AMOR
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(DEL 13,14,16, 17 Y 19 DE JUNIO DE 1923)
(DE LAS PÁGINAS 55 A LA 66)
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SOR JOSEFA MENÉNDEZ

«QUE EL MUNDO ESCUCHE Y LEA...»
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Vengo a decirte Yo mismo quién soy.
Quiero quemundo conozca mCorazónQuiero queconozcan mi amor. ¿Saben los hombres lo que he hecho por ellos?... Quiero decirles que en vano buscan su felicidad fuera deMí: no la encontrarán...Dirigiré mis llamadas a todos: religiosos y seglares, justos ypecadores, sabios e ignorantes, gobernantes y súbditos. A todosvengo a decirles: si buscáis felicidad, Yo lo soy. Si queréis riqueza,Yo soy riqueza infinita. Si deseáis paz, Yo soy la Paz, Yo soy lamisericordia y el amor.Quiero que mi amor sea el sol que ilumine y el calor quecaliente a todas las almas.Quiero que el mundo entero me conozca como Dios de amor,de perdón y de misericordia.Quiero que el mundo lea que deseo perdonar y salvar. ¡Quelos más miserables no teman!... ¡Que los pecadores no huyan deMí... Que vengan todos, porque estoy siempre esperándolos comoun Padre, con los brazos abiertos para darles vida y felicidad.
* * *
Que el mundo escuche y lea estas palabras: Un padre teníaun hijo único.Ricos, poderosos, vivían rodeados de servidores, de bienes-tar; perfectamente dichosos, de nada ni de nadie necesitaban paraacrecentar su felicidad, el padre era la felicidad de su hijo y éste lade su padre.Ambotean coranoble, caritativosentimientoslamenor miseria les movía a compasión.
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Estas páginas las anotó Sor Josefa en los días 13,14,16, 17 y 19 de juniode 1923.
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Entre los servidores de este bondadoso señor, uno enfermógravemente, y estaba a punto de morir si no se le atendía conremedios enérgicos y con asiduos cuidados.Mas el servidor era pobre y vivía solo.¿Qué hacer? ¿Dejarle morir? La nobleza de sentimientos delseñor no puede consentirlo.¿Enviará para cuidarle otro de sucriados? Tampocoestaría tranquilo, porque cuidándole más por interés que por afecto,le faltarían tal vez mil detalles y atenciones que el enfermo necesi-ta.Compadecido el padre confía a su hijo su inquietud respectodel pobre enfermo, le dice que con asidua asistencia podría curarsey vivir muchos años aún. El hijo, que ama a su padre y comparte sucompasión, se ofrece a cuidar al servidor con esmero, sin perdonar trabajo, cansancio, ni solicitud, con tal de conseguir su curación.El padre acepta; sacrifica la compañía de su hijo y éste lascaricias de su padre y convirtiéndose en siervo, se consagra a laasistencia del que es verdaderamente su servidor. Prodígale milcuidados y atenciones, le provee de cuanto necesitano sólo parasu curación, sino para su bienestar, de suerte que, al cabo de algúntiempo, el enfermo recobra la saludPenetrado de admiración por cuanto su señor ha hecho por él,el servidor pregunta de qué manera podría demostrarle su agrade-cimiento.El hijo le aconseja se presente a su padre, y ya que estácurado se ofrezca de nuevo a él como uno de sus más fielesservidores.Así lo hace, y reconociéndose su deudor, emplea cuantosmedios están a su alcance, para publicar la caridad de su señor;más aún, se ofrece a servirles sin interés, pues sabe que no nece-sita ser retribuido como criado el que es atendido y tratado comohijo.Esta parábola es pálida figura del amor que mi Corazón sientepor las almas y de la correspondencia que espero de ellas. Laexplicaré poco a poco, pues quiero que conozcan los sentimientosde mi Corazón.56

* * *
Dios creó al hombre por amor, y le colocó en tal condición,que nada podía faltar a su bienestar en la tierra, hasta que llegasea alcanzar la felicidad eterna en la otra vida; para esto había desometerse a la divina voluntad, observando las leyes sabias ysuaves impuestas por su Creador.Mas el hombre, infiel a la ley de Dios, cometió el primer pecado y contrajo así la grave enfermedad que había de conducirlea la muerte.El hombre, es decir, el padre y la madre de toda la humanidadfueron los que pecaron; por consiguiente toda su posteridad  semanchó con la misma culpa. El género humano perdió así el dere-cho que el mismo Dios le había concedido de poseer la felicidadperfecta en el cielo; en adelanteel hombre padecesufrirá,morirá.Dios no necesita para ser feliz, ni del hombre, ni de susservicios; se basta a sí mismo; su gloria es infinita; nada ni nadiepuedmenoscabarlaPero infinitamentpoderoso es tambninfinitamente bueno. ¿Dejará padecer y al fin morir al hombre crea-do sólo por amor?Esto no es propio de un Dios; antes al contrario, le dará otraprueba de amor y frente a un mal de tanta gravedad pondrá unremedio infinito. Una de las tres personas de la Santísima Trinidadtomará la naturaleza humana reparará divinamente el malocasionado por el pecado.El Padre entrega a su Hijo; Este sacrifica su gloria y lacompañía de su Padre, descendiendo a la tierra, no en calidad deseñor rico, de poderoso, sino en la condición de siervo, de pobre,de niño  .La vida que llevó sobre la tierra todos le conocéis.
* * *
Bien sabéis que desde el primer instante de mi Encarnaciónme sometí a todas las miserias de la naturaleza humana.Pasé por toda clase de trabajos y de sufrimientos; desde niñosentí el frío, el hambre, el dolor, el cansancio, el peso del trabajo,de la persecución, de la pobreza.57

El amor me hizo escoger una vida oscura, como un pobreobrero; más de una vez fui humillado, despreciado, tratado condesdén como hijo de un carpintero. ¡Cuántos días, después desoportar mi Padre adoptivo y Yo una jornada de rudo trabajoapenas teníamos por la noche lo necesario para el sustento! ¡Y asípasé treinta años!Más tarde, renunciando a los cuidados de mi Madre, medediqué a dar a conocer a mi Padre Celestial. A todos enseñé queDios es caridad.Pasaba haciendo bien a los cuerpos y a las almas.A los enfermos devolvía la salud, a los muertos la vida, a lasalmas... ¡Oh, a las almas...! Les daba la libertad que habían perdidopor el pecado y les abría las puertas de su verdadera y eternapatria, pues se acercaba el momento en que para rescatarlas elHijo de Dios iba a dar por ellas su sangre y su vida.Y, ¿cómibmorir?..¿Rodeado de sudiscípulos?...¿Aclamado como bienhechor?... No, almas queridas; ya sabéis queel Hijo de Dios no quiso morir así. El que venía a derramar amor fue víctima del odio. El que venía a dar libertad a los hombres fuepreso, maltratado, calumniado. El que venía a traerles la paz, esblanco de la guerra más encarnizada. Sólo predicó la mutua cari-dad y muere en la cruz entre ladrones. ¡Miradle pobre, desprecia-do, despojado de todo!¡Todo lo ha dado por la salud del hombre!Así cumplió el fin por el cual dejó voluntariamente la bienaven-turanza que gozaba al lado de su Padre. El hombre estaba enfermoy el Hijo de Dios bajó hasta él, y no sólo le devolvió la vide por sumuerte, sino que le dio también fuerzas y medios con qué trabajar yadquirir la fortuna de su eterna felicidad.
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¿Cómo ha correspondido el hombre a semejante favor? ¿Seofrece, a ejemplo del servidor, a trabajar por su dueño con fidelidady sin interés de retribución?Preciso es distinguir las diferentes respuestas del hombre aDios.58

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Unomhaconocidverdaderamentemovidoaimpulsodeamor, sienten vivodeseode entregarspocompleto al servicio de mi Padre, sin ningún interés personal.Preguntando qué podrían hacer para trabajar por su Señor con más fruto, mi Padre les ha respondido: «Deja tu casa, tusbienes, déjate a ti mismo y ven; haz cuanto yo te pida.»Otros sintieron conmoverse su corazón ante lo que el Hijo deDioha hechposalvarloy, llenodbuenvoluntasepresentan a El, buscando cómo podrán publicar la bondad de suSeñor y, sin abandonar sus propios intereses, trabajar por los deJesucristo.A éstos mi Padre les ha dicho: Guardad la Ley que os ha dadovuestro Dios y Señor. Guardad mis Mandamientos y, sin desviarosa derecha ni a izquierda, vivid en la paz de mis fieles servidores.Otros no han comprendido el amor con que su Dios los ama:no les falta buena voluntad; viven bajo la ley, pero sin amor; siguenla inclinación natural hacia el bien, que la gracia depositó en elfondo de su corazón.No son servidores voluntarios, pues que no se presentaronnunca a recibir las órdenes de su Señor; pero como no tienen malavoluntad, les basta, a veces, una invitación para prestarse gustososa los servicios que se les pide.Otros, en fin, movidos más por interés que por amor, ejecutanlo estrictamentnecesaripara merecer, al fide la vidalarecompensa de sus trabajos.Pero... ¿Se han presentado todos los hombres para ofrecerseal servicio de su Dios y Señor?... ¿Han conocido todos el amor inmensqutienhaciellos¿SabeagradececuantoJesucristlehdado¡Ah!muchos lo ignoran; muchos,conociéndolo, la desprecian.A todos Jesucristo va a decirles una palabra de amor.
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Hablaré primero a los que no me conocen: Sí; a vosotros,hijos queridos, que desde vuestra tierna infancia habéis vivido lejos59

de vuestro Padre. ¡Venid! Voy a deciros por qué no le conocéis y,cuando sepáis quién es y qué Corazón tan amoroso tiene, nopodréis resistir a su amor.Con frecuencia sucede que hijos que han vivido lejos de suspadres, no los aman; mas cuando conocen la dulzura que encierrael amor paterno y sus desvelos, llegan a amarlos con más ternuraaún que aquellos que nunca han salido de su hogar.A las almas que no sólo no me aman, sino que me aborreceny me persiguen, preguntaré: ¿Por qué me odiáis así?... ¿Qué os hehecho Yo, para que me persigáis de ese modo?...¡Cuántas almas hay que nunca se han hecho esta preguntar Yhoy, que se la hago Yo tendrán que responder: «No lo sé».Yo responderé por ellas.
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No mconocistcuando niño porque nadite enseñó aconocerme, y a medida que ibas creciendo en edad, crecían en titambién las inclinaciones de la naturaleza viciada, el amor de losplaceres, el deseo de goces, de libertad, de riquezas.Un día oíste decir que para vivir bajo mi Ley es precisosoportar al prójimo, amarle, respetar sus derechos, sus bienes; quees necesarisometelapropiapasiones..como viasentregado a tus caprichos, a tus malos hábitos, ignorando de quéley se trataba, protestaste diciendo:¡No quiero más ley que mi gusto! ¡Quiero gozar! ¡Quiero ser libre!Así es como empezaste a odiarme, a perseguirme.Pero Yo, qusotu Padretamcoamoinfinity,mientras te rebelabaciegamente persisas en eafán dedestruirme, mi Corazón se llenaba más y más de ternura hacia ti.Así transcurrieron un año, dos, tres, tantos cuantos sabes quehas vivido de ese modo.Hoy no puedo contener por más tiempo el impulso de mi amor y, al ver que vives en continua guerra contra quien tanto te ama;vengo a decirte Yo mismo quién soy.60

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HijqueridoYo soJesúseste nombrquiere decir Salvador. Por eso mis manos están traspasadas por los clavos queme sujetaron a la cruz, en la cual he muerto por tu amor. Mis piesllevan las mismas señales y mi Corazón está abierto por la lanza,que introdujeron en él después de mi muerte.Así vengo a ti, para enseñarte quién soy y cuál es mi ley.Soy tu Dios y tu Padre. ¡Tu Creador y tu Salvador!... Tú eresmi criatura, mi hijo y mi redimido, porque al precio de mi Sangre yde mi vida te rescaté de la tiranía de la esclavitud del pecado.Tienes un alma grandeinmortalcreada para gozaeter-namente; posees una voluntad capaz de obrar el bien y un corazónque necesita amar y ser amado.Si buscas alimentar este amor de cosas terrenas y pasajeras,nunca lo saciarás. Tendrás siempre, hambre, vivirás en perpetuaguerra contigo mismo, triste, inquieto, turbado.Si eres pobre y tienes que trabajar para ganar el sustento, lasmiserias de la vida te llenarán de amargura. Sentirás odio contratus amos y quizá, si pudieras, destruirías sus bienes, para reducir-los a vivir como tú, sujetos a la ley del trabajo. Experimentaráscansancio, rebeldía y desesperación, pues la vida es triste y al finhas de morir.Sí, mirando naturalmente, todo eso es triste. Pero Yo vengo amostrarte la vida como es en realidad, no como tú la ves.Aunque seas pobre y tengas que ganarte tu sustento y el de tufamilia, aunque te veas sujeto a un amo, no eres esclavo. Fuistecreado para ser libre.Si vas buscando amor y no logras satisfacer tus ansias, esporque fuiste creado para amar no lo temporal, sino lo eterno.Esa familia que amas, por la que te afanas en procurar susubsistencia, su bienestar y su felicidad en la tierra, debes amarlasin olvidar que un día tendrás que separarte de ella, aunque nopara siempre.Ese dueño a quien sirves y para quien trabajas, debes amarle,respetarle, cuidar de sus intereses y procurar aumentárselos con tutrabajo y con tu fidelidad; mas ten presente que sólo será tu señor 61

por unos cuantos años, pues esta vida pasa pronto y conduce a laotra que no acabará jamás y que será feliz.Tu alma, creada por un padre que te ama, no con un amor cualquiera sino con un amor eterno e infinito, irá al lugar de eternadicha que este, Padre te prepara.Allí encontrarás el amor que responderá a tus anhelos.Allí vivirás la verdadera vida, de la que no es más que unasombra que pasa esta de la tierra: el cielo no pasará jamás.Allí etrabajque hiciste soportastele tierrserecompensadoAllí encontrarás a la familia que tanto amabas y por la quederramaste el sudor de tu frente: Allí te unirás con tu Padre, con tuDios. ¡Si supieras qué felicidad te espera!...
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Quizá al oír esto dirás: —¡Yo no tengo fe! No creo en la otravida.¿No tienes fe?... ¿No crees en Mí?... Pues si no crees en Mí,¿por qué me persigues?... ¿Por qué declaras la guerra a los míos?¿Por qué te rebelas contra mis leyes?... Y puesto que reclamaslibertad para ti, ¿por qué no la dejas a los demás?...¿Ncreeen lvideterna?..Dime¿vives feliz aquíabajo?... Bien sabes que necesitas algo que no encuentras en latierra.Si encuentras el placer que buscas, no te satisface.Si alcanzas las riquezas que deseas, no bastan.El cariño que anhelas, al fin, te causa hastío.¡No! Lo que necesitas, no lo encontrarás acá... Necesitas paz;no la paz del mundo, si no la de los hijos de Dios. Y, ¿cómo lahallarás en la rebelión?Yo te diré dónde serás feliz, dónde hallarás la paz, dóndeapagarás esa sed que hace tanto tiempo te devora... No te asustesal oírme decir que la encontrarás en el cumplimiento de mi ley.Ni te rebeles al oír hablar de ley, pues no es ley de tiranía sinode amor.62

Si, mi ley es de amor, porque soy tu Padre.
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Ya sabes que en el ejército debe haber disciplina y en todafamilia bien ordenada, un reglamento. Así, en la gran familia deJesucristo hay también una ley, pero llena de suavidad y de amor.Vengo a enseñarte lo que es mi ley y lo que es mi Corazónque te la da, este Corazón al que no conoces y al que tantas vecespersigues. Tú me buscas para darme la muerte y Yo te busco paradarte la vida. ¿Cuál de los dos triunfará? ¿Será tu corazón tan duroque resista al que ha dado su propia vida y su amor.En la familia los hijos llevan el apellido de su padre; así se lesreconoce.Del mismo modo mis hijos llevan el nombre de cristianos, quese les da al administrarles el Bautismo. Has recibido este nombre,eres hijo mío y como tal tienes derecho a todos los bienes de tuPadre.Sé que no me conoces, que no me amas, antes por el contra-rio, me odias y me persigues. Pero Yo, te amo con amor infinito yquiero darte parte en la herencia a la que tienes derecho.Escucha, pues, lo que debes hacer para adquirirla: creer en miamor y en mi misericordia. Tú me has ofendido, Yo te perdono.Tú me has perseguido, Yo te amo.Tú me has herido de palabra y de obra, Yo quiero hacerte bieny abrirte mis tesoros.No creas que ignoro cómo has vivido hasta aquí; sé que hasdespreciado mis gracias, y tal vez profanado mis Sacramentos.Pero te perdono.
* * *
Y desde ahora si quieres vivir feliz en la tierra y asegurar tueternidad, haz lo que voy a decirte.¿Eres pobre? Cumple con sumisión el trabajo a que estásobligado sabiendo que Yo viví treinta años sometido a la misma leyque tú, porque era también pobre, muy pobre.63


No veas en tus amos unos tiranos. No alimentes sentimientosde odio hacia ellos; no les desees mal; haz cuanto puedas paraacrecentar sus intereses y sé fiel.¿Eres rico? ¿Tienes a tu cargo obreros, servidores? No losexplotes. Remunera justamente su trabajo; ámalos, trátalos condulzura y con bondad. Si tú tienes un alma inmortal, ellos también.No olvides que los bienes que se te han dado no son únicamentepara tu bienestar y recreo, sino para que, administrándolos conprudencia, puedas ejercer la caridad con el prójimo.Cuando ricopobres hais acatadla ledetrabajo,reconoced con humildad la existencia de un Ser que está sobretodo lo creado y que es al mismo tiempo vuestro Padre y vuestroDios.Como Dios, exige que cumpláis su divina ley.Como padre os pide que os sometáis a sus mandamientos.Así, cuando hayáis consagrado toda la semana al trabajo, a losnegocios y aun a lícitos recreos, pide que le deis siquiera mediahora, para cumplir «su precepto». ¿Es exigir demasiado?Id, pues, a su casa, a la Iglesia, donde El os espera de día ydnocheedominglodíafestivodadle media horaasistiendo al misterio de amor y de misericordia, a la Santa Misa.Allí habladle de todo cuanto os interesa, de vuestros hijos, dela familia, de los negocios, de vuestros deseos, dificultades y sufri-mientos. ¿Si supierais con cuánto amor os escucha!Me dirás, quizá: —Yo no sé oír Misa, ¡hace tantos años queno he pisado la iglesia!— No te apures por esto. Ven; pasa esamedia hora a mis pies, sencillamente. Deja que tu conciencia tediga lo que debes hacer; no cierres los oídos a su voz. Abre conhumildad tu alma a la gracia, ella te hablará y obrará en ti, indican-dote cómo debes portarte en cada momento, en cada circunstanciade tu vida; con la familia, en los negocios; de qué modo tienes queeducar a tus hijos, amar a tus inferiores, respetar a tus superiores.Te dirá, tal vez, que es preciso abandones tal empresa, tal negocio,que rompas aquella amistad... Que te alejes con energía de aquellareunión peligrosa... Te indicará que a tal persona, la odias sinmotivo, y, en cambio, debe dejar el trato de otra que amas y cuyosconsejos no debes seguir.64

Comienza a hacerlo así, y verás, cómo, poco a poco, lacadena de mis gracias se va extendiendo; pues en el bien como enel mal, una vez que se empiezan las obras se suceden unas aotras, como los eslabones de una cadena. Si hoy dejas que lagracia te hable y obre en ti, mañana la oirás mejor; después mejor;después mejor aún, y así de día en día la luz irá creciendo: tendráspaz y te prepararás tu felicidad eterna.
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Porque el hombre no ha sido creado para permanecer en latierra; está hecho para el cielo. Siendo inmortal, debe vivir no paralo que muere, sino para lo que durará siempre.Juventud, riqueza, sabiduría, gloria humana, todo esto pasa,se acaba... Sólo Dios subsiste eternamente..., y las buenas obrashechas por El es lo único que perdura y que te seguirá a la otravida.El mundo y la sociedad, están llenos de odio y viven encontinuas luchas, un pueblo contra otro pueblo, unas nacionescontra otras, y los individuos entre sí, porque el fundamento sólidode la fe ha desaparecido de la tierra casi por completo.Si la fe se reanima el mundo recobrará la paz y reinará lacaridad.La fe no perjudica ni se opone a la civilización ni al progreso,antes al contrario, cuando más arraigada está en los hombres y enlos pueblos, más se acrecienta en ellos la ciencia y el saber,porque Dios es la sabiduría infinita. Mas donde no existe la fedesaparecla paz, coellla civilizaceverdaderoprogreso, introduciéndose en su lugar la confusión de ideas, ladivisión de partidos, la lucha de clases, y en los individuos, larebeldía de las pasiones contra el deber, perdiendo así el hombrela dignidad, que constituye su verdadera nobleza.Dejaos convencer por la fe y seréis grandes; dejaos dominar por la fe y seréis libres. Vivid según la fe y no moriréis eternamente.65



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Que todos los hombres sepan cómo mi amor los busca, losdesea, los espera para colmarlos de felicidad.Yo voy tras los pecadores, como la Justicia tras los criminales;pero la Justicia los busca para castigarlos, y Yo para perdonarlos.Quiero perdonar. Quiero reinar.Quiero perdonar a las almas, y a las naciones; quiero reinar en las almas, en las naciones, en el mundo entero.Parborralingratitudderramaré utorrentdemisericordias.Para reinar, empezaré por hacer misericordia, porque mi reinoes de paz y de amor. Yo soy la sabiduría y la felicidad.  

Yo soy el Amor y la Misericordia.