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JESÚS LLAMA A LOS SERES HUMANOS A
RESPONDER CON AMOR A SU AMOR
Y CONFIANDO EN SU MISERICORDIA
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UN LLAMAMIENTO AL AMOR
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(DEL 13,14,16, 17 Y 19 DE JUNIO DE 1923)
(DE LAS PÁGINAS 55 A LA 66)
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(DEL 13,14,16, 17 Y 19 DE JUNIO DE 1923)
(DE LAS PÁGINAS 55 A LA 66)
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SOR JOSEFA MENÉNDEZ
«QUE EL MUNDO ESCUCHE Y LEA...»
Vengo a decirte Yo mismo quién soy.
Quiero que el mundo conozca mi Corazón. Quiero queconozcan mi amor. ¿Saben los hombres lo que he hecho por ellos?... Quiero decirles que en vano buscan su felicidad fuera deMí: no la encontrarán...Dirigiré mis llamadas a todos: religiosos y seglares, justos ypecadores, sabios e ignorantes, gobernantes y súbditos. A todosvengo a decirles: si buscáis felicidad, Yo lo soy. Si queréis riqueza,Yo soy riqueza infinita. Si deseáis paz, Yo soy la Paz, Yo soy lamisericordia y el amor.Quiero que mi amor sea el sol que ilumine y el calor quecaliente a todas las almas.Quiero que el mundo entero me conozca como Dios de amor,de perdón y de misericordia.Quiero que el mundo lea que deseo perdonar y salvar. ¡Quelos más miserables no teman!... ¡Que los pecadores no huyan deMí... Que vengan todos, porque estoy siempre esperándolos comoun Padre, con los brazos abiertos para darles vida y felicidad.
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Que el mundo escuche y lea estas palabras: Un padre teníaun hijo único.Ricos, poderosos, vivían rodeados de servidores, de bienes-tar; perfectamente dichosos, de nada ni de nadie necesitaban paraacrecentar su felicidad, el padre era la felicidad de su hijo y éste lade su padre.Ambos tenían corazón noble, caritativos sentimientos, lamenor miseria les movía a compasión.
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Estas páginas las anotó Sor Josefa en los días 13,14,16, 17 y 19 de juniode 1923.
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Entre los servidores de este bondadoso señor, uno enfermógravemente, y estaba a punto de morir si no se le atendía conremedios enérgicos y con asiduos cuidados.Mas el servidor era pobre y vivía solo.¿Qué hacer? ¿Dejarle morir? La nobleza de sentimientos delseñor no puede consentirlo.¿Enviará para cuidarle a otro de sus criados? Tampocoestaría tranquilo, porque cuidándole más por interés que por afecto,le faltarían tal vez mil detalles y atenciones que el enfermo necesi-ta.Compadecido el padre confía a su hijo su inquietud respectodel pobre enfermo, le dice que con asidua asistencia podría curarsey vivir muchos años aún. El hijo, que ama a su padre y comparte sucompasión, se ofrece a cuidar al servidor con esmero, sin perdonar trabajo, cansancio, ni solicitud, con tal de conseguir su curación.El padre acepta; sacrifica la compañía de su hijo y éste lascaricias de su padre y convirtiéndose en siervo, se consagra a laasistencia del que es verdaderamente su servidor. Prodígale milcuidados y atenciones, le provee de cuanto necesita, no sólo parasu curación, sino para su bienestar, de suerte que, al cabo de algúntiempo, el enfermo recobra la saludPenetrado de admiración por cuanto su señor ha hecho por él,el servidor pregunta de qué manera podría demostrarle su agrade-cimiento.El hijo le aconseja se presente a su padre, y ya que estácurado se ofrezca de nuevo a él como uno de sus más fielesservidores.Así lo hace, y reconociéndose su deudor, emplea cuantosmedios están a su alcance, para publicar la caridad de su señor;más aún, se ofrece a servirles sin interés, pues sabe que no nece-sita ser retribuido como criado el que es atendido y tratado comohijo.Esta parábola es pálida figura del amor que mi Corazón sientepor las almas y de la correspondencia que espero de ellas. Laexplicaré poco a poco, pues quiero que conozcan los sentimientosde mi Corazón.56
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Dios creó al hombre por amor, y le colocó en tal condición,que nada podía faltar a su bienestar en la tierra, hasta que llegasea alcanzar la felicidad eterna en la otra vida; para esto había desometerse a la divina voluntad, observando las leyes sabias ysuaves impuestas por su Creador.Mas el hombre, infiel a la ley de Dios, cometió el primer pecado y contrajo así la grave enfermedad que había de conducirlea la muerte.El hombre, es decir, el padre y la madre de toda la humanidadfueron los que pecaron; por consiguiente toda su posteridad semanchó con la misma culpa. El género humano perdió así el dere-cho que el mismo Dios le había concedido de poseer la felicidadperfecta en el cielo; en adelante, el hombre padecerá, sufrirá,morirá.Dios no necesita para ser feliz, ni del hombre, ni de susservicios; se basta a sí mismo; su gloria es infinita; nada ni nadiepuede menoscabarla. Pero infinitamente poderoso es tambiéninfinitamente bueno. ¿Dejará padecer y al fin morir al hombre crea-do sólo por amor?Esto no es propio de un Dios; antes al contrario, le dará otraprueba de amor y frente a un mal de tanta gravedad pondrá unremedio infinito. Una de las tres personas de la Santísima Trinidadtomará la naturaleza humana y reparará divinamente el malocasionado por el pecado.El Padre entrega a su Hijo; Este sacrifica su gloria y lacompañía de su Padre, descendiendo a la tierra, no en calidad deseñor rico, de poderoso, sino en la condición de siervo, de pobre,de niño .La vida que llevó sobre la tierra todos le conocéis.
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Bien sabéis que desde el primer instante de mi Encarnaciónme sometí a todas las miserias de la naturaleza humana.Pasé por toda clase de trabajos y de sufrimientos; desde niñosentí el frío, el hambre, el dolor, el cansancio, el peso del trabajo,de la persecución, de la pobreza.57
El amor me hizo escoger una vida oscura, como un pobreobrero; más de una vez fui humillado, despreciado, tratado condesdén como hijo de un carpintero. ¡Cuántos días, después desoportar mi Padre adoptivo y Yo una jornada de rudo trabajoapenas teníamos por la noche lo necesario para el sustento! ¡Y asípasé treinta años!Más tarde, renunciando a los cuidados de mi Madre, medediqué a dar a conocer a mi Padre Celestial. A todos enseñé queDios es caridad.Pasaba haciendo bien a los cuerpos y a las almas.A los enfermos devolvía la salud, a los muertos la vida, a lasalmas... ¡Oh, a las almas...! Les daba la libertad que habían perdidopor el pecado y les abría las puertas de su verdadera y eternapatria, pues se acercaba el momento en que para rescatarlas elHijo de Dios iba a dar por ellas su sangre y su vida.Y, ¿cómo iba a morir?... ¿Rodeado de sus discípulos?...¿Aclamado como bienhechor?... No, almas queridas; ya sabéis queel Hijo de Dios no quiso morir así. El que venía a derramar amor fue víctima del odio. El que venía a dar libertad a los hombres fuepreso, maltratado, calumniado. El que venía a traerles la paz, esblanco de la guerra más encarnizada. Sólo predicó la mutua cari-dad y muere en la cruz entre ladrones. ¡Miradle pobre, desprecia-do, despojado de todo!¡Todo lo ha dado por la salud del hombre!Así cumplió el fin por el cual dejó voluntariamente la bienaven-turanza que gozaba al lado de su Padre. El hombre estaba enfermoy el Hijo de Dios bajó hasta él, y no sólo le devolvió la vide por sumuerte, sino que le dio también fuerzas y medios con qué trabajar yadquirir la fortuna de su eterna felicidad.
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¿Cómo ha correspondido el hombre a semejante favor? ¿Seofrece, a ejemplo del servidor, a trabajar por su dueño con fidelidady sin interés de retribución?Preciso es distinguir las diferentes respuestas del hombre aDios.58
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Unos me han conocido verdaderamente, y movidos aimpulsos del amor, sienten vivos deseos de entregarse por completo al servicio de mi Padre, sin ningún interés personal.Preguntando qué podrían hacer para trabajar por su Señor con más fruto, mi Padre les ha respondido: «Deja tu casa, tusbienes, déjate a ti mismo y ven; haz cuanto yo te pida.»Otros sintieron conmoverse su corazón ante lo que el Hijo deDios ha hecho por salvarlos y, llenos de buena voluntad sepresentan a El, buscando cómo podrán publicar la bondad de suSeñor y, sin abandonar sus propios intereses, trabajar por los deJesucristo.A éstos mi Padre les ha dicho: Guardad la Ley que os ha dadovuestro Dios y Señor. Guardad mis Mandamientos y, sin desviarosa derecha ni a izquierda, vivid en la paz de mis fieles servidores.Otros no han comprendido el amor con que su Dios los ama:no les falta buena voluntad; viven bajo la ley, pero sin amor; siguenla inclinación natural hacia el bien, que la gracia depositó en elfondo de su corazón.No son servidores voluntarios, pues que no se presentaronnunca a recibir las órdenes de su Señor; pero como no tienen malavoluntad, les basta, a veces, una invitación para prestarse gustososa los servicios que se les pide.Otros, en fin, movidos más por interés que por amor, ejecutanlo estrictamente necesario para merecer, al fin de la vida, larecompensa de sus trabajos.Pero... ¿Se han presentado todos los hombres para ofrecerseal servicio de su Dios y Señor?... ¿Han conocido todos el amor inmenso que tiene hacia ellos? ¿Saben agradecer cuantoJesucristo les ha dado? ¡Ah!, muchos lo ignoran; muchos,conociéndolo, la desprecian.A todos Jesucristo va a decirles una palabra de amor.
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Hablaré primero a los que no me conocen: Sí; a vosotros,hijos queridos, que desde vuestra tierna infancia habéis vivido lejos59
de vuestro Padre. ¡Venid! Voy a deciros por qué no le conocéis y,cuando sepáis quién es y qué Corazón tan amoroso tiene, nopodréis resistir a su amor.Con frecuencia sucede que hijos que han vivido lejos de suspadres, no los aman; mas cuando conocen la dulzura que encierrael amor paterno y sus desvelos, llegan a amarlos con más ternuraaún que aquellos que nunca han salido de su hogar.A las almas que no sólo no me aman, sino que me aborreceny me persiguen, preguntaré: ¿Por qué me odiáis así?... ¿Qué os hehecho Yo, para que me persigáis de ese modo?...¡Cuántas almas hay que nunca se han hecho esta preguntar Yhoy, que se la hago Yo tendrán que responder: «No lo sé».Yo responderé por ellas.
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No me conociste cuando niño porque nadie te enseñó aconocerme, y a medida que ibas creciendo en edad, crecían en titambién las inclinaciones de la naturaleza viciada, el amor de losplaceres, el deseo de goces, de libertad, de riquezas.Un día oíste decir que para vivir bajo mi Ley es precisosoportar al prójimo, amarle, respetar sus derechos, sus bienes; quees necesario someter las propias pasiones... y como vivíasentregado a tus caprichos, a tus malos hábitos, ignorando de quéley se trataba, protestaste diciendo:¡No quiero más ley que mi gusto! ¡Quiero gozar! ¡Quiero ser libre!Así es como empezaste a odiarme, a perseguirme.Pero Yo, que soy tu Padre, te amo con amor infinito y,mientras te rebelabas ciegamente y persistías en el afán dedestruirme, mi Corazón se llenaba más y más de ternura hacia ti.Así transcurrieron un año, dos, tres, tantos cuantos sabes quehas vivido de ese modo.Hoy no puedo contener por más tiempo el impulso de mi amor y, al ver que vives en continua guerra contra quien tanto te ama;vengo a decirte Yo mismo quién soy.60
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Hijo querido: Yo soy Jesús, y este nombre quiere decir Salvador. Por eso mis manos están traspasadas por los clavos queme sujetaron a la cruz, en la cual he muerto por tu amor. Mis piesllevan las mismas señales y mi Corazón está abierto por la lanza,que introdujeron en él después de mi muerte.Así vengo a ti, para enseñarte quién soy y cuál es mi ley.Soy tu Dios y tu Padre. ¡Tu Creador y tu Salvador!... Tú eresmi criatura, mi hijo y mi redimido, porque al precio de mi Sangre yde mi vida te rescaté de la tiranía de la esclavitud del pecado.Tienes un alma grande, inmortal, creada para gozar eter-namente; posees una voluntad capaz de obrar el bien y un corazónque necesita amar y ser amado.Si buscas alimentar este amor de cosas terrenas y pasajeras,nunca lo saciarás. Tendrás siempre, hambre, vivirás en perpetuaguerra contigo mismo, triste, inquieto, turbado.Si eres pobre y tienes que trabajar para ganar el sustento, lasmiserias de la vida te llenarán de amargura. Sentirás odio contratus amos y quizá, si pudieras, destruirías sus bienes, para reducir-los a vivir como tú, sujetos a la ley del trabajo. Experimentaráscansancio, rebeldía y desesperación, pues la vida es triste y al finhas de morir.Sí, mirando naturalmente, todo eso es triste. Pero Yo vengo amostrarte la vida como es en realidad, no como tú la ves.Aunque seas pobre y tengas que ganarte tu sustento y el de tufamilia, aunque te veas sujeto a un amo, no eres esclavo. Fuistecreado para ser libre.Si vas buscando amor y no logras satisfacer tus ansias, esporque fuiste creado para amar no lo temporal, sino lo eterno.Esa familia que amas, por la que te afanas en procurar susubsistencia, su bienestar y su felicidad en la tierra, debes amarlasin olvidar que un día tendrás que separarte de ella, aunque nopara siempre.Ese dueño a quien sirves y para quien trabajas, debes amarle,respetarle, cuidar de sus intereses y procurar aumentárselos con tutrabajo y con tu fidelidad; mas ten presente que sólo será tu señor 61
por unos cuantos años, pues esta vida pasa pronto y conduce a laotra que no acabará jamás y que será feliz.Tu alma, creada por un padre que te ama, no con un amor cualquiera sino con un amor eterno e infinito, irá al lugar de eternadicha que este, Padre te prepara.Allí encontrarás el amor que responderá a tus anhelos.Allí vivirás la verdadera vida, de la que no es más que unasombra que pasa esta de la tierra: el cielo no pasará jamás.Allí el trabajo que hiciste y soportaste en le tierra serárecompensadoAllí encontrarás a la familia que tanto amabas y por la quederramaste el sudor de tu frente: Allí te unirás con tu Padre, con tuDios. ¡Si supieras qué felicidad te espera!...
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Quizá al oír esto dirás: —¡Yo no tengo fe! No creo en la otravida.¿No tienes fe?... ¿No crees en Mí?... Pues si no crees en Mí,¿por qué me persigues?... ¿Por qué declaras la guerra a los míos?¿Por qué te rebelas contra mis leyes?... Y puesto que reclamaslibertad para ti, ¿por qué no la dejas a los demás?...¿No crees en la vida eterna?... Dime, ¿vives feliz aquíabajo?... Bien sabes que necesitas algo que no encuentras en latierra.Si encuentras el placer que buscas, no te satisface.Si alcanzas las riquezas que deseas, no bastan.El cariño que anhelas, al fin, te causa hastío.¡No! Lo que necesitas, no lo encontrarás acá... Necesitas paz;no la paz del mundo, si no la de los hijos de Dios. Y, ¿cómo lahallarás en la rebelión?Yo te diré dónde serás feliz, dónde hallarás la paz, dóndeapagarás esa sed que hace tanto tiempo te devora... No te asustesal oírme decir que la encontrarás en el cumplimiento de mi ley.Ni te rebeles al oír hablar de ley, pues no es ley de tiranía sinode amor.62
Si, mi ley es de amor, porque soy tu Padre.
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Ya sabes que en el ejército debe haber disciplina y en todafamilia bien ordenada, un reglamento. Así, en la gran familia deJesucristo hay también una ley, pero llena de suavidad y de amor.Vengo a enseñarte lo que es mi ley y lo que es mi Corazónque te la da, este Corazón al que no conoces y al que tantas vecespersigues. Tú me buscas para darme la muerte y Yo te busco paradarte la vida. ¿Cuál de los dos triunfará? ¿Será tu corazón tan duroque resista al que ha dado su propia vida y su amor.En la familia los hijos llevan el apellido de su padre; así se lesreconoce.Del mismo modo mis hijos llevan el nombre de cristianos, quese les da al administrarles el Bautismo. Has recibido este nombre,eres hijo mío y como tal tienes derecho a todos los bienes de tuPadre.Sé que no me conoces, que no me amas, antes por el contra-rio, me odias y me persigues. Pero Yo, te amo con amor infinito yquiero darte parte en la herencia a la que tienes derecho.Escucha, pues, lo que debes hacer para adquirirla: creer en miamor y en mi misericordia. Tú me has ofendido, Yo te perdono.Tú me has perseguido, Yo te amo.Tú me has herido de palabra y de obra, Yo quiero hacerte bieny abrirte mis tesoros.No creas que ignoro cómo has vivido hasta aquí; sé que hasdespreciado mis gracias, y tal vez profanado mis Sacramentos.Pero te perdono.
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Y desde ahora si quieres vivir feliz en la tierra y asegurar tueternidad, haz lo que voy a decirte.¿Eres pobre? Cumple con sumisión el trabajo a que estásobligado sabiendo que Yo viví treinta años sometido a la misma leyque tú, porque era también pobre, muy pobre.63
No veas en tus amos unos tiranos. No alimentes sentimientosde odio hacia ellos; no les desees mal; haz cuanto puedas paraacrecentar sus intereses y sé fiel.¿Eres rico? ¿Tienes a tu cargo obreros, servidores? No losexplotes. Remunera justamente su trabajo; ámalos, trátalos condulzura y con bondad. Si tú tienes un alma inmortal, ellos también.No olvides que los bienes que se te han dado no son únicamentepara tu bienestar y recreo, sino para que, administrándolos conprudencia, puedas ejercer la caridad con el prójimo.Cuando ricos y pobres hayáis acatado la ley del trabajo,reconoced con humildad la existencia de un Ser que está sobretodo lo creado y que es al mismo tiempo vuestro Padre y vuestroDios.Como Dios, exige que cumpláis su divina ley.Como padre os pide que os sometáis a sus mandamientos.Así, cuando hayáis consagrado toda la semana al trabajo, a losnegocios y aun a lícitos recreos, pide que le deis siquiera mediahora, para cumplir «su precepto». ¿Es exigir demasiado?Id, pues, a su casa, a la Iglesia, donde El os espera de día yde noche: el domingo y los días festivos dadle media horaasistiendo al misterio de amor y de misericordia, a la Santa Misa.Allí habladle de todo cuanto os interesa, de vuestros hijos, dela familia, de los negocios, de vuestros deseos, dificultades y sufri-mientos. ¿Si supierais con cuánto amor os escucha!Me dirás, quizá: —Yo no sé oír Misa, ¡hace tantos años queno he pisado la iglesia!— No te apures por esto. Ven; pasa esamedia hora a mis pies, sencillamente. Deja que tu conciencia tediga lo que debes hacer; no cierres los oídos a su voz. Abre conhumildad tu alma a la gracia, ella te hablará y obrará en ti, indican-dote cómo debes portarte en cada momento, en cada circunstanciade tu vida; con la familia, en los negocios; de qué modo tienes queeducar a tus hijos, amar a tus inferiores, respetar a tus superiores.Te dirá, tal vez, que es preciso abandones tal empresa, tal negocio,que rompas aquella amistad... Que te alejes con energía de aquellareunión peligrosa... Te indicará que a tal persona, la odias sinmotivo, y, en cambio, debe dejar el trato de otra que amas y cuyosconsejos no debes seguir.64
Comienza a hacerlo así, y verás, cómo, poco a poco, lacadena de mis gracias se va extendiendo; pues en el bien como enel mal, una vez que se empiezan las obras se suceden unas aotras, como los eslabones de una cadena. Si hoy dejas que lagracia te hable y obre en ti, mañana la oirás mejor; después mejor;después mejor aún, y así de día en día la luz irá creciendo: tendráspaz y te prepararás tu felicidad eterna.
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Porque el hombre no ha sido creado para permanecer en latierra; está hecho para el cielo. Siendo inmortal, debe vivir no paralo que muere, sino para lo que durará siempre.Juventud, riqueza, sabiduría, gloria humana, todo esto pasa,se acaba... Sólo Dios subsiste eternamente..., y las buenas obrashechas por El es lo único que perdura y que te seguirá a la otravida.El mundo y la sociedad, están llenos de odio y viven encontinuas luchas, un pueblo contra otro pueblo, unas nacionescontra otras, y los individuos entre sí, porque el fundamento sólidode la fe ha desaparecido de la tierra casi por completo.Si la fe se reanima el mundo recobrará la paz y reinará lacaridad.La fe no perjudica ni se opone a la civilización ni al progreso,antes al contrario, cuando más arraigada está en los hombres y enlos pueblos, más se acrecienta en ellos la ciencia y el saber,porque Dios es la sabiduría infinita. Mas donde no existe la fedesaparece la paz, y con ella la civilización y el verdaderoprogreso, introduciéndose en su lugar la confusión de ideas, ladivisión de partidos, la lucha de clases, y en los individuos, larebeldía de las pasiones contra el deber, perdiendo así el hombrela dignidad, que constituye su verdadera nobleza.Dejaos convencer por la fe y seréis grandes; dejaos dominar por la fe y seréis libres. Vivid según la fe y no moriréis eternamente.65
* * *
Que todos los hombres sepan cómo mi amor los busca, losdesea, los espera para colmarlos de felicidad.Yo voy tras los pecadores, como la Justicia tras los criminales;pero la Justicia los busca para castigarlos, y Yo para perdonarlos.Quiero perdonar. Quiero reinar.Quiero perdonar a las almas, y a las naciones; quiero reinar en las almas, en las naciones, en el mundo entero.Para borrar la ingratitud, derramaré un torrente demisericordias.Para reinar, empezaré por hacer misericordia, porque mi reinoes de paz y de amor. Yo soy la sabiduría y la felicidad.
Yo soy el Amor y la Misericordia.
Yo soy el Amor y la Misericordia.
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